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El universo de los sentidos

Publicado el: 01/10/2018 En: Novedades,

La Tercera

Antes de la revolución del automóvil, Peugeot ya desarrollaba productos para facilitar la vida de las personas. Entre ellos, los molinillos y pimenteros son los más reconocidos a nivel global, los cuales tienen una producción anual de 2,5 millones de unidades. Para conocer sus secretos, visitamos la fábrica que tiene por objetivo diseñar y crear productos para la buena mesa.

El nombre Peugeot se suele asociar a la industria automotriz, sin embargo, su origen es bastante anterior a la revolución que significó la aparición del automóvil. La empresa gala se fundó en 1810, producto de negocios familiares, desarrollando molinillos de café y pimienta, productos que se mantienen hasta el día de hoy y que gozan de un enorme prestigio en el mundo gastronómico, tanto por su calidad como por la estética y la funcionalidad que ofrecen. 

'Desde sus orígenes, Peugeot ha diseñado y fabricado millones de objetos, domésticos o al servicio de la movilidad, pruebas en ambos casos de nuestro savoirfaire industrial y versatilidad, así como de nuestro conocimiento de las nuevas formas aplicadas a la función. Nuestro objetivo es apelar al máximo a los sentidos: la vista, el gusto, el olfato, el oído y el tacto con una modernidad y una armonía propias de Peugeot', precisa Gilles Vidal, director de diseño de Peugeot. La relevancia de la marca del león como fabricante de menaje de cocina es llamativa, al punto de que sus exportaciones llegan a más de 80 países. 

Y si bien dichos productos desarrollados y concebidos desde la división Design Lab son diversos, entre los que se encuentran decantadores de vino, sacacorchos, vajilla y cafeteras, los más reconocidos son los molinillos y pimenteros, los que se encuentran presentes en las mesas de los más destacados chefs. Mal que mal, se producen 2,5 millones de unidades anuales de estos elementos, cifra que supera, incluso, a los autos que construye Peugeot por temporada. Estos molinillos se fabrican en la planta de Quingey, en Francia, en un pequeño pueblo ubicado cerca de la frontera con Suiza. 

Dicha instalación fue adquirida en 2002 a un antiguo productor de cuchillos y de una superficie de cinco mil metros cuadrados se expandió a 12 mil metros cuadrados. En este lugar el proceso es simple y ha ido mezclando la tecnología con la artesanía, puesto que cada producto es revisado a mano por los trabajadores para ver si cumple con los estándares. 

Todo empieza con la llegada de bloques de madera, los que se cortan dependiendo del tamaño del molinillo. Esa madera proviene de bosques locales de la región de la Franche-Comté que cumplen con una certificación de sostenibilidad (PEFC), y su primer paso al entrar es ser esculpidos digitalmente con la figura respectiva, adoptando desde el inicio sus curvaturas características. 

Luego, el trabajo está lleno de detalles, con máquinas que perforan de manera precisa y ajustada, para luego pasar a la zona de pintura. Como la calidad es un tema clave, la madera se va controlando de forma constante para verificar que no haya sido dañada por la humedad. Ese control visual de cada pieza resulta fundamental para mantener el estándar, y si se aprecia algún defecto, el trozo de madera se vuelve a pulir y entra de nuevo en la cadena de producción. 

Al interior de los pimenteros y saleros está el gran secreto que los ha hecho famosos y que les permite ofrecer garantía de por vida. Dispone de una calidad de materiales con serruchos que son tan flexibles como resistentes. Esto permite que el tamaño de la molienda se ajuste gracias a una especie de destornillador con un sistema denominado U-Select, el que permite ajustar la molienda y grosor del grano con un simple movimiento. Así, por ejemplo, se puede sacar pimienta más gruesa para condimentar carne en una parrilla, o un polvo más fino que sirva en la cocción de salsas. 

Los pimenteros, además, tienen otro detalle que incrementa los sentidos. Se trata de un sistema que les permite picar la pimienta justo antes de su uso, lo que resulta perfecto para incrementar los sabores, puesto que los aromas y la frescura se liberan cuando el cocinero o los comensales lo requieren antes de comer. Otra característica de estos pimenteros es que en el extremo inferior llevan el emblema del león, la marca registrada desde 1850 por Peugeot, sin embargo, ahora también llevan en la parte superior una especie de tapa metálica con el símbolo grabado, para que se vea de inmediato la marca, sin necesidad de girarlo.



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